Hey, my friend

Te quiero. Te quiero muchísimo. Contigo he pasado algunos de los momentos más felices de mi vida, instantes de perfección, como dicen por ahí. Y te quiero.
Hoy nos separamos, pero no quiero que esto se convierta en algo triste ni dramático, eso no nos pega. Lo nuestro es reírnos, reírnos muchísimo, como si así cambiáramos el mundo. Y a lo mejor, sí que lo hicimos un poco.
Hay muchos ‘a pesar’ en esta historia. Muchas disculpas, caídas en falso, gritos injustos. Errores tan humanos como nosotros.
No hace falta que me pidas perdón, ni que yo lo haga. Tal vez, no nos debemos ninguna disculpa. Tal vez, haya que aceptar que hay personas que no combinan bien tan de cerca.
Espero poder darte ese regalo que con tanto cariño compré, un cariño que no sé si sabrás que siento. No sé si sabrás todo lo que significas para mí, ni si deberías saberlo, ni porqué me cuesta tanto decírtelo. Solo espero que te guste y cuando estemos lejos te recuerde que siempre nos quedarán esos instantes de perfección -amo esa expresión- que eclipsan a los malos momentos. Estos no te pares a recordarlos, para qué, si solo quiero que seas feliz.

friend

Me siento muy feliz de haberte conocido y tremendamente desdichada cuando noto que nos desmoronamos. Hay quien dice que todo es cosa del destino, de un plan superior que no logramos entender, que en el fondo, todo tiene su razón de ser. Y yo no tengo ni idea de si estoy de acuerdo.
Lo que si te puedo asegurar es que te voy a echar muchísimo de menos, de la manera en que solo se puede echar de menos a un amigo. Y da igual, estoy más acostumbrada de lo crees a todo esto. Es solo que me da mucha pereza volver a empezar. Pero acabaré haciéndolo, no te preocupes, tú sé feliz, muy feliz. Sigue riéndote de la vida como nosotros sabemos, yendo de party como si todavía fuera a aparecer yo de repente cantando alguna de nuestras canciones a voz en grito, y no tengas miedo de apuntar alto, que nunca está tan alto como parece.
Ojalá esto solo sea un simulacro de despedida, de verdad. Pero duele. Los ‘tiro y afloja’ me dejan sin fuerza, y no sé cuanta cuerda nos queda.
Así que, tanto si hemos llegado al punto final o no, esta noche, déjame decirte, aunque nunca llegues a leer esto, que te quiero mucho, tal y como solo se puede querer a un amigo.
Perdóname si al final me ha quedado algo triste y dramático, a lo mejor tenía que ser un poco así, como todo lo que se acaba.

Ríete mucho, muchísimo -sigue llenando el mundo de instantes de perfección, que es todo lo que queda.

Te quiero, amigo.

P.D.: ‘Carolina’ nunca sonará igual.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s